Golpes cortos.
Estaba escribiendo que recuerdo con añoranza mi infancia, pero era algo más poético o que queda bien que la realidad en sí misma. Lo cierto es que no siento especial añoranza por ninguna etapa de la vida más que por otra, recuerdo, eso sí, que algunas de ellas fueron más duras que otras y que, gracias a ellas, a esas etapas grises y dolorosas y su alternancia con otras más abundantes o benévolas hoy soy el tipo que soy. Muy parecido a quien siempre quise ser. Pero durante estos días, enseñando a jugar al ajedrez a mi hija, me acordé de Salvador. Era un niño de mi clase, el más listo, el que mejor dibujaba y bueno también en los deportes. Supongo que el niño perfecto para cualquier padre, pero no se si para unos padres que olían a exigencias y rigidez desde lejos, cada día que los veía a la salida del colegio. Salvador era como ellos…rígido y exigente, pero con nosotros. Y así somos en general las personas, tratamos a los demás un poco como nos tratamos a nosotros mismos. A...
