Rey de Reyes.
He ido a ver Rey de Reyes, el estreno de estas navidades con tintes de lo dicho y de la vida de Jesús, una peli para niños y no tan niños, con momentos a mi juicio, interesantes.
Vaya por delante que me encanta ver cómo los seres humanos imaginamos a los dioses, me viene la idea de que, en nuestros tiempos mozos como especie, antes de la idea de un único Dios para todo, les pusimos caras humanas a las fuerzas de la naturaleza, dotando a esos seres de poderes por encima de los hombres y adorando sus virtudes o temiendo sus iras, según las circunstancias.
Y no solo históricamente, también me encanta todo lo que ha creado el cine, esos meta humanos, esos mutantes, todo ese elenco de personajes super poderosos, capaces de devastar universos en uno y otro cómic, obligando a crear multitud de ellos para ser devastados uno tras otro o recuperados por alguno de ellos.
Es interesante la perspectiva hacia afuera que tenemos de nosotros mismos, de que el poder está en conseguir habilidades por encima de los demás, en saltarse a la torera y sin escrúpulos la perfección de lo que somos, reduciendo al humano “normal” a poco menos que polvo y a la experiencia de la vida al chasquido de dedos de un tipo con un guantelete, un Dios morado protagonista de algún juego en el que con las gemas suficientes ganabas el derecho a pulverizar a la mitad de todos, en todo lugar.
No hace falta un Dios con guantes para ello, nos moriremos probablemente sin haber llevado a cabo cosas mucho más sencillas que volar con una capa o derribar tanques con aplausos, lo haremos sin perdonar a los que hemos apartado, lo haremos juzgando cuando nosotros mismos somos estamos lejos de ser perfectos, llevaremos vidas egoístas y de eso va un poco esta peli, de un héroe sin capa, con un plan enorme por encima de sí mismo.
Y ya, ya sé que tú sabes la verdad sobre Dios, que si es mentira o verdad, que si aquello o lo otro, que sí…yo también he pasado por ahí.
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